Es que no quería que me conocieran bien, explica el hombre a sus dos acompañantes en el hotel Gautier. Que no me vieran, dice, era pena, pura pena. Y así era meramente. La situación era absurda, lo que sus psicólogos llamarían una abismal autoestima. ¿Alguna vez han notado que los libros anglosajones indican sistemáticamente los cambios de locución? Sus párrafos encapsulan el diálogo, el monólogo interno y la narración de un suceso pero cada uno existe independientemente y el alma se protege. En un párrafo en español esos cambios no son evidentes. En fin, dice, si hubiera podido elegir en qué lenguaje pensar, hubiera elegido el inglés, pues no me siento como un pene sin prepucio cuando me pienso en ese idioma.
2023